Visitar Santander

Cuando paseas por Santander te sientes como en un cuento de hadas. Rodeada de hermosas construcciones que reúnen gran variedad de estilos arquitectónicos, la ciudad es una combinación perfecta de naturaleza y entorno urbano.

Pasear por la Avenida de la Reina Victoria te traslada a épocas de reyes, princesas y caballeros ilustres y es inevitable imaginarlos habitando en cualquiera de los edificios públicos y las casas familiares que rodean la zona y que por su impecable aspecto, bien podría ser cualquier castillo encantado.

Dentro de la Península de la Magdalena se encuentra el magnífico Palacio de La Magdalena que incorpora elementos de estilo inglés y francés e influencias modernistas. En su interior destacan sus dependencias reales y su decoración de principios del siglo XX.

Las Caballerizas reales, construidas en 1918, poseen un inconfundible estilo inglés al estar inspiradas en los pabellones de la residencia de la Reina Victoria Eugenia en la isla de Wight.

Uno de los grandes encantos de la Península es su entorno natural con espléndidas vistas costeras. Desde sus acantilados o desde las playas de la Magdalena y Bikini se puede divisar la Bahía de Santander, la isla de Mouro o la costa de El Sardinero.

Desde La Magdalena hacia el centro de la ciudad también se puede contemplar el Museo Marítimo del Cantábrico, el Palacio de Festividades y la zona de Puertochico donde atracan numerosas embarcaciones.

Avanzando por el Paseo de Pereda es inevitable detenerse ante las llamativas esculturas de Los Raqueros realizadas por José Cobos. Éstas representan a los niños de clase baja de los s. XIX-XX que recogían las monedas que la gente tiraba al agua para su divertimento. Un poco más adelante se encuentra un coqueto edificio, el Palacete del Embarcadero, que se sitúa sobre una plataforma ganada al mar. Enfrente de éste se encuentra el edificio del Banco Santander dividido por una gran arco de gusto clásico.

Siguiendo hacia el norte se ubica el Edificio de Correos, claro ejemplo del estilo montañés que tanto caracterizó la arquitectura cántabra de principios del siglo XX. Detrás de éste, se encuentra la Plaza de las Ataranzas con la Catedral de Santander y su pequeña iglesia del Santísimo Cristo.

En el extremo oeste de Santander se asientan edificios de aire vanguardista que rompen con el estilo clásico de la zona la Bahía o el Sardinero pero no por ello dejan de tener encanto. Entre ellos están el Palacio de Deportes, cuya estructura está recubierta de cuatrocientas láminas de acero inoxidable, y el Escenario Santander, lugar de referencia para todo tipo de actividades musicales.

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